Austria

Un corazón para las artes

July 13, 2020

"Me sentía como una máquina de estudio bíblico realizando uno tras otro», recuerda Rachel Olney, quien participa en el ministerio de artes con OM en Viena, Austria. Las primeras semanas del confinamiento por coronavirus en Austria la dejaron sin energía, pues llenaba sus días con estudios bíblicos en línea, dando clases virtuales de alemán y grabando música para los servicios de la iglesia. "Los estudios bíblicos virtuales han hecho que asistan más personas de lo normal. Aunque no es lo mismo que reunirse cara a cara, la gente sigue creciendo espiritualmente", dice Rachel.

Antes del coronavirus, Rachel había planeado un evento de alcance por Pascuas. Incluía músicos, bailarines y actores de varios países, además de funciones sobre la historia de Pascuas. "También esperábamos capacitar a las iglesias asociadas para que lean el Evangelio de Marcos uno a uno con sus amigos. Además, habíamos planeado un evento de la iglesia llamado «Hogar» para junio. A través de las artes visuales, el baile y la música, habríamos explorado dónde está nuestro verdadero hogar", describe.
Cuando el país entró en confinamiento para limitar la propagación del coronavirus, todos sus planes se vinieron abajo. A pesar de que la tecnología le permitió seguir adelante con el ministerio, Rachel entró en conflicto.

Tres pasiones

"Dios me ha dado tres pasiones: evangelización, idiomas y música", explica Rachel. "Me encanta cuando tengo la oportunidad de combinar las tres."

Hija de misioneros británicos en Francia, Rachel entregó su vida a Jesús cuando era pequeña. En su adolescencia se sintió muy motivada a perseguir el éxito académico. Como resultado, Jesús no siempre era una prioridad en su vida. Esto cambió alrededor de sus 17 años, cuando Rachel renovó su compromiso con el Señor.

A lo largo de los años desarrolló su pasión por la música, aprendiendo a tocar el violín y el piano. Mientras estudiaba lenguas modernas en la universidad, recibió un premio instrumental a través del cual pudo acceder a lecciones de música gratuitas y tuvo la oportunidad de trabajar con otros músicos. Luego de graduarse de la universidad y pasar el siguiente año como aprendiz en el Reino Unido, Rachel se mudó a Viena, Austria. Los siguientes cinco años estuvieron repartidos entre el trabajo con estudiantes, lecciones de inglés y alemán, y eventos de alcance con su iglesia local.

Rachel siempre disfrutó combinar su pasión por la música con la pasión por la evangelización y los idiomas. Luego de asistir a un instituto bíblico en Londres, retornó a Austria para involucrarse en la plantación de iglesias en una pequeña ciudad; allí fue donde se contactó con OM. Ella ya había realizado viajes de corto plazo con OM en Rumania y sabía que la organización trabajaba con artistas a nivel internacional. En agosto de 2012 se unió a OM en Austria para desarrollar su ministerio en las artes.

"Mi rol se centra en dos áreas principales de ministerio", explica Rachel. "La primera es la evangelización y el discipulado con músicos, artistas y estudiantes de arte. Realizo estudios bíblicos regularmente para aquellos que participan en las artes, tanto grupales como individuales. El segundo ámbito en la evangelización a través de las artes, incluyendo muchos eventos únicos." También se ha involucrado en la organización de numerosos conciertos y eventos en hogares de ancianos, refugios para personas en situación de calle ¡y hasta en un salón de masajes! "Hicimos un concierto en un gimnasio", comparte Rachel. "Cuando terminamos, la gerente, una mujer de nuestra iglesia apasionada por la evangelización, ¡tenía 22 personas para realizar el seguimiento!"

En la actualidad, Rachel trabaja con dos aprendices usando una de sus otras pasiones. "Disfruto invertir en ellos a través de estudios bíblicos y leyendo libros sobre arte, fe y misiones, así como realizar eventos de alcance juntos", dice.

Cambios que trajo el coronavirus

Antes del aislamiento preventivo, Rachel había estado haciendo muchas preguntas a Dios sobre el enfoque de su futuro ministerio. Había cuestionado el valor de la música y su gasto de energía en ella y en los músicos. Cuando llegó el aislamiento se encontró con que no estaba tocando nada de música, aparte de las grabaciones que realizaba para la iglesia. Sin embargo, la música de varios servicios en línea la inspiró a comenzar a tocar más el piano para sí misma. "Esto me hizo sentir más humana y me percaté de que no soy una máquina de estudio de la Biblia, y que la música es un regalo de Dios. También me di cuenta que Dios llega a otras personas a través de la música", afirma. Para Rachel, el aislamiento confirmó el valor de la música.

En mayo de 2020, las restricciones en Austria se relajaron parcialmente, permitiendo reuniones siempre y cuando los asistentes se atengan a las normas de distancia social y utilicen máscaras en espacios cerrados. Tras dicha flexibilización, Rachel y sus dos aprendices visitaron el parque local para interpretar música y bailar. "La respuesta fue muy positiva. Incluso, una señora comentó: 'estos son los momentos en los que te das cuenta que vale la pena vivir', y pude continuar la conversación a un nivel más profundo", recuerda.

Cuando se levanten aún más las restricciones, Rachel espera poder volver a realizar eventos de alcance y continuar su ministerio. "Es genial poder volver a los estudios bíblicos en persona", afirma. "¡Espero que podamos reprogramar el evento "Hogar" y que muchas personas puedan unirse como aprendices!"

La visión de Rachel es usar la música y la danza como catalizadores para la evangelización y para apoyar las iniciativas de plantación de iglesias. "Uno de mis sueños es poder llegar a los pueblos de alrededor de una nueva iglesia en el norte de Austria y tocar música, hablar de Jesús e invitar a la población a eventos eclesiásticos", comparte. "¡Tengo un corazón para las artes y creo que la música es una forma de que otros puedan vislumbrar el amor y la belleza de Dios sin sentirse amenazados!"