Bangladesh

Un refugiado rohingya encuentra esperanza en un programa de fútbol

May 07, 2019

Cansado de jugar al fútbol en el calor intenso del sur de Asia, uno de los miembros del equipo de OM llamado Farhán* y sus compañeros se apoyaron sobre el tronco de un árbol junto a su nuevo amigo, Pasón*. Farhán le preguntó a Pasón por su vida y su situación familiar.

Pasón, un refugiado rohingya que vive en un campo en el sur de Bangladesh, le respondió que hay ocho hermanos y nueve hermanas en su familia y que él es el menor de ellos. Su padre tienen una pequeña carpintería en Myanmar. Luego de casarse, Pasón abrió su propia carpintería. En agosto de 2017, cuando la milicia atacó las aldeas y quemó las casas de su comunidad, él, su mujer y su hijito tuvieron que huir de Myanmar. Él no sabía qué sucedería con sus padres y hermanos. 

Cuando Pasón llegó a Bangladesh, algunas personas del lugar le dieron dinero para comprar alimentos y para construir un pequeño refugio para él y su familia. Luego de una semana, ya no tenían qué comer porque no había ayuda organizada en el lugar. Semanas más tarde, distintas organizaciones gubernamentales comenzaron a distribuir alimentos y se sintió que era seguro quedarse en Bangladesh. Aún así, no podía conciliar el sueño. Tenía recuerdos y pesadillas cuando se acordaba cómo la milicia había acecinado a sus vecinos y quemado sus hogares. Luego de algunas semanas, puedo finalmente ponerse en contacto con su familia y se enteró que estaban a salvo en Myanmar, pero que estaban esparcidos por distintos lugares. 

Si bien el saber que su familia estaba a salvo le trajo tranquilidad, surgieron muchas dificultades en los campos. Descubrió que la tierra que su familia había escogido no pertenecía al gobierno, sino que era propiedad privada. Quedarse en ese lugar le costaría 5 USD mensuales. Para abonar el alquiler, debía vender los alimentos que su familia recibía. A veces no tenían qué comer.

Hace un tiempo, Pasón fue al hospital del campamento porque se sentía débil  tenía problemas estomacales, pero los medicamentos no le hacían efecto. Dado que los doctores no hablan su idioma, hay muy poco que habían podido hacer por él. Día tras día, perdía peso y se sentía cada vez más débil. No tenía dinero y la posibilidad de ver un médico fuera del campamento.

Al oír los problemas médicos que Pasón relataba, Farhán le preguntó: "Estás muy enfermo ahora. ¿Por qué sigues viniendo a jugar al fútbol?".

Pasón le respondió: "Me gusta jugar y me gusta estar con Uds. cuando terminamos de jugar al fútbol y pasan tiempo con nosotros. Hace meses que no veo a mis hermanos y hermanas. Siento como si Uds. fuesen mis hermanos y hermanas porque cada vez que vienen nos preguntan por nuestras vidas y hablan con nosotros. Muchas personas no hacen esto".

El año pasado, el equipo de OM comenzó a desarrollar programas de fútbol con los refugiados del campo donde vive Pasón. Seis días a la semana pasan tiempo con niños y hombres que han sido víctima de situaciones traumáticas de gravedad, pero que dicen poder olvidarse de todo cuando juegan al fútbol. Quienes juegan al fútbol, como por ejemplo Pasón, pueden ver que hay algo distinto en los miembros del equipo de OM y notan el cuidado que tienen para con ellos al ir diariamente y preocuparse por escuchar sus historias.

Luego de algunos meses, Pasón se sentía mejor, pero su cuerpo seguía estando débil. Farhán lo visitó en su hogar él donde vivía con su familia y dos hijos y oró por él en nombre de Jesucristo. El equipo continúa orando y compartiendo el evangelio con Pasón. Ellos también han podido ayudarlo a comprar los medicamentos y algunos regalos para su familia.

En 2018, 120 personas de los campo de refugiados y de la comunidad han participado de los programas de fútbol. Se están gestionado planes para llevar adelante un torneo a comienzo de este año. 

Por favor, oren para que las relaciones se profundicen y para que los obreros tengan la oportunidad de compartir el amor de Cristo con los rohingya y las personas de su comunidad. Oren por la salud Parsón y para que tanto su familia como muchas otras que como ellos tienen pocas posibilidades de mejorar su situación tengan los suministros que necesitan Oren para que nuestro equipo pueda compartir con ellos el lugar donde se pueden encontrar la verdadera esperanza.